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Javier Salaberria, President, Confederación de Cooperativas de Euskadi (Spain)
E-mail: cce@jet.es
Web site: http://www.mondragon.mcc.es/
En nuestro país el desempleo es el primer problema social, a pesar de la importante mejora habida en los últimos años.
El problema se acentúa en la medida en que partimos de una tasa de actividad inferior a la de los países más desarrollados, lo cual significa que el desfase en términos de empleo (población ocupada sobre población total) es mayor aún que el que reflejan las tasas de desempleo. (A finales de 1999 la tasa de actividad era del 54,4%, la tasa de ocupación el 46,2% y la tasa de paro el 14,9%)
Esta situación está imposibilitando el acceso al trabajo a un número considerable de ciudadanos con capacidades reconocidas y deseos manifiestos de incorporarse a la actividad laboral, lo que implica mantener ociosa una importante capacidad potencial de creación de riqueza. No podemos olvidar que los logros sociales alcanzados guardan total relación con el nivel de empleo existente, por lo que éste se convierte en el primer indicador de bienestar social.
Además, llevamos conviviendo con esta situación desde hace demasiados años, sin que la buena marcha de la economía en este último periodo haya permitido corregirla de forma suficiente. El problema parece haberse asentado en nuestra sociedad como algo inevitable, y no parece provocar reacciones equivalentes a la incidencia profundamente negativa que ocasiona.
La gestión empresarial habitual no contempla la creación de empleo como objetivo prioritario, ya que éste queda reservado a la obtención de beneficios o al incremento del valor de la empresa para sus accionistas, sin perjuicio de que estos empresarios, en su afán de satisfacer las necesidades del mercado, y si las condiciones son favorables, acaben creando empleo.
Pero en este caso el empleo será una resultante y no un objetivo, lo que puede resultar insuficiente. Para alcanzar algo, lo primero que hay que hacer es proponérselo, después plantearlo como objetivo, es decir, cuantificarlo y fecharlo, y finalmente poner los mecanismos necesarios para conseguirlo.
En definitiva, entendemos que no existe alternativa más eficaz para el desarrollo de una sociedad que el compromiso firme y rotundo con la generación de empleo.
En este contexto, trataremos de explicar la experiencia de Mondragón Corporación Cooperativa (en adelante MCC o la Corporación), en la que, como se verá, el empleo juega un papel de primer orden.
Podrá asimismo observarse que, por un lado, los factores condicionantes de la política de empleo coinciden con los rasgos que caracterizan los entornos propicios para el desarrollo y la atracción de inversiones y los factores determinantes del éxito empresarial (hay un claro paralelismo); por otro lado, pueden encontrarse muchos aspectos que recuerdan la actual política de la UE en materia de empleo, y algunos de sus ejes, estrategias y directrices. Es curioso comprobar también que algunas de estas estrategias llevan ya practicándose desde hace años en MCC.
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Posted: 18 July 2000